Empoderarmiento

Bastante por ser un día, solo uno.
Fuimos con Elsmi a caminar por el río, caminamos un montón.
Hermosos los verdes, el aire, lo cercano de buenos aires. Es mejor estar acá, pero conservando aun aquella vivencia de Chile.
Es bueno volver y también estar en otro lado.

Me gustó mi centramiento, si es que lo hubo, aprendí a dudarme mucho de mis sentires. Mis emociones se estabilizaron, aunque mis miedos, va miedillos, aun siguen siendo un telón de fondo, de base a mi estar continuo.
Escuché y escuché muchas cosas que me vienen muy bien para mis búsquedas, pero también parar y estar allá, entre montañas incalculables, llena de sinsentidos metálicos y frívolos, fue genial.
Nada me importa, sé que puedo con muchísimas variables, siempre ese fue mi rol, arreglármela como podía con los avatares locos que me barajaban … los otros?. Siempre fui yo, aunque se que busque que ellos hicieran el trabajo concreto.

Hoy ya no estoy en esa, aunque mi personalidad busque casi por instinto algo con lo cual actuar de sierva.
Pues ahora me pregunto a mi misma porque sigo esperando? Porque continuo sin decir lo que quiero? Porque no me impongo?

Caiga quien caiga debo practicar mi empoderamiento, escuche por ahí. Empoderarme.

Buen objetivo, buen ejercicio.

 

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Acerca del medir

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Todo es cuestión de medidas, mesuras, tamaños, alturas, distancias…

La modernidad parece que hoy ha revivido dentro de mi interioridad.

Digo la modernidad, no la posmodernidad, porque hoy me atraviesan las medidas, tamaños, distancias.

La linealidad moderna se hizo corpórea… me habita.

Todo es cuestión de si tan o cuan fuerte, resistente, escaso o diminuta puede ser una experiencia…

Hoy me senté con el viejo Aristóteles, intercambiamos ciertos pareceres en relación al hombre Prudente… pero yo no fui hacia su explicación… si no me quedé en un contar, un relacionar… un comparar…

Que tan cerca, que tan acá estoy, podría estarlo… y en relación a esto o aquello… establecí toda una grilla de comparaciones, en las que me dormí por aburrida. Me hice “burra” como leí en el “diccionario de la cura emocional de las enfermedades”.

Luego de un rato, prudente,  Aristóteles me despertó.. Retomamos? Me insistió.

El hombre Prudente, es aquél que sabe cuál es el término medio entre los extremos. Si  bien hablamos de la más excelsa de las virtudes… como tal es desde una visión general, o sea en relación a la dirección una cuidad, de un territorio,

pareciera que poco o nada tiene que ver con nuestro interior.

Pero si yo quiero saber cuál es mi más adecuada autodirección, considerándome un territorio propio.. y no ajeno,  tendría que establecer una grilla de valorizaciones acerca de mis experiencias… digamos objetivas…

cuando Aristóteles reflexionaba esto, la física cuántica no había demostrado la fusión de las experiencias en la conciencia que las percibe…

Aunque creo que los griegos algo de esto ya  sabían…

Bueno, el viejo Ari… como en intimidad lo nombro, me susurró… cuando me dice cosas importantes me las sopla en el hombro izquierdo: no mires tan de cerca la grilla, la línea sobre la cual colocas tus experiencias…  puede que sea un océano… donde las experiencias estén más acá más allá, una encimada a la otra, otras fundidas solo en partes…

no es tan simple esto de ser un ser Fronimos, una mujer prudente…