Premisas verdaderas

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Por momentos creía que tocaba la Meca… tocar y no solo sentir…

Hoy no es así, si bien no es como antes, ahora me encaminé como se debe,  usando mis herramientas, hoy es un día… raro.

Raro puesto que llueve, suave como claras batidas a nieve, casi no se siente la lluvia, y ni moja.

Raro si, termino mis cuestiones, aparecen otras, todo lo voy intercalando, entendiendo, aceptando.

Igual es raro.

Es como cuando nos vamos a dormir y hay un ruido de fondo, un sentir… una base de extrañeza.

Sé que tiene algo de asombro, de inesperado, mi ser está atento, me dice ciertas cosas que no se.

Me informa… me saca las formas viejas y me susurra verdades, premisas verdaderas… tal como allá en 1994, cuando escuchaba a aquel profesor de lógica… hablaba de la trasmisión de verdad… de las premisas a la conclusión. Que importante es pararse sobre verdades propias, y no sobre premisas que son ajenas, que son síntesis de miedos, o cosas que se escucharon hace mucho…

Entiendo que hablo ya, aquí, a nivel de principios.

Es verdad esencial que para no quedarse con las ganas de vivir, hay que ser y basarse en nuestras “formas” originales.

Cada una de estas “formas” las pienso como principios.

Me gusta hablar de ellos… los busqué tanto!!!

Por allí iba corriendo detrás de lo que parecía serlo… y no… era.

También me importa entender, que cuando no es una premisa verdadera para mi esencia, las consecuencias son inmorales, regla fundamental que Carl Jung me enseño, y a mí me importa tanto!.

No sé porque me es injusto actuar de manera inmoral… conmigo misma.

Solo dejar de convencerme, solo dejar de ser indecorosa conmigo me mostró que puedo ser moralmente madre, mujer, ser.

Igual percibo que en estos procederes estoy… no hay   compañía que comparta este nivel de compromiso.

Hasta ahora solo encuentro fuertes compresas y, por lo tanto,  menosprecio por lo que expreso.

Como dice Eric Corbera “pues me da igual”… sonrisas, silencios, y soltar los comentarios, miradas, resoples de disconformidad… fui como una lectora de señales, indicios, hacia todas las personas que me rodeaban.

Tengo unas percepciones así de sensibles a estas cuestiones, y casi como en reflejo… mi estomago comienza a crujir… no les gusto, no me quieren… muchas palabras para dejar ir y sacudirse como agua de lluvia.