Hablar del espacio interno y del externo

Hace años encontré en Internet una meditación que se llama “curación mente –cuerpo de Oshos”  que allá por  el 2009 me decía “ahí donde esta tu cuerpo, está tu vida, y en ningún otro lugar”.

Esta es una bella y sabia afirmación, equilibra esta tendencia de irnos hacia adelante en el tiempo, que parecería ser igual en el espacio… y no.

Donde estoy, estoy… mi espacio actual no es algo que por pensar más allá, se altera realmente.

Siempre donde estoy es un presente rabioso y simple: es.

Puedo pensar el limite del territorio, del espacio en donde estoy…

dentro,

mi cuerpo,

fuera el espacio donde mi cuerpo habita,

la casa,

más allá el limite de la casa, fuera … lo colectivo, lo social… lo otro.

En algún momento del pasado yo estaba ahí,

en ese espacio que habité …

vivía en la calle Monasterio

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Este cuadro lo pinte entiendo en el 2005,

quize realizar una imagen que vi en sueños,

donde una pared era el telón,  y una rama que se contorneaba en ella.

No sabia que preanunciaba mi estancia en “(el) Monasterio”,

eran las paredes que separaban el adentro del afuera,

era el límite de lo que fue mi  territorio ahí afuera, mi casa.

Fue un sueño premonitorio: antes de siquira pensar en mudarme, soñe esta imagen…

que luego pude verla en la pared de la casa que habite por unos años.

Si me permito hablar de mi constitución como ser actual,

tendría que relatar que esta casa en particular, fue importante.

Realmente se trasformó en un monasterio interior… habitándola llegue a sentirme realmente una mujer arrinconada hacia lo peor de si misma.

La auto critica,

el descreimiento por la propia naturaleza,

el desconfío  acerca de mis capacidades como persona social, sensible, valiosa.

Lo primero que se percibe cuando se establece un territorio, es el límite….

Hasta donde se es capaz de tolerar… de viven-ciar.

El limite, como todas las cuestiones importantes de la vida, es interior.

El límite allá afuera… es un reflejo del limite interno.

Dentro solo me quedó lo critico nocibo, fuera de mí… la otra parte era lo sano, lo nutritivo.

Pero  esto último solo lo viví cuando traspasé el limite de Monasterio, y habité otra casa.

En este cuadro,

pinte este limite,

esta manera de limitar-me primero tomó la forma de una “pintura” ahí afuera… en un papel.

Pero siempre que se nos presenta algo así… frente a nosotros…  en realidad es nuestro interior.

Ademas es un sueño, es interno, creado por mí.

Haciendo uso de la mirada artística en este cuadro, sé que estoy ubicada dentro del limite.

Yo estaba ubicada adentro del territorio,

entonces así,

y solo así podía pasar a la construcción de un espacio interno.

Aparecía el “hasta donde”.

Immanuel Kant decía allá por el 1800, cuando se puede ver el límite, es que ya se lo a  sobrepasado.

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Dialogo, hablar con vos… hablar conmigo…

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Él: bueno, buscamos algún tiempo en la semana y nos vemos..

Ella: si… (Mira si viene el colectivo)

Él: no se…(la agarra de la mano, le atrae la mirada con sus ojos) estuvimos así hoy, dejándonos estar, nos cuesta este fin de año…

Ella: si, me cuesta ya lo sé…

no entiendo ni para donde voy,

ni que quiero hacer…

de que se trata estar ahí afuera…

Él: (fuma, aspira el cigarrillo, tira el humo de costado y la mira cautivándola) tengo el trabajo, las fiestas, y este dejarme por el duelo…

Ella: duelo, duelo, hoy no sé cómo me afecta el duelo de mi papá…

solo quiero estarme yo sola tranquila…

y no sentir esto de que caigo realmente en mi realidad…

no puedo fluir por estos días..

Él: no sé qué es esto… como que caes en la realidad?

Ella: sabes? Me despierto de un volar loco por allá arriba, onda que me agarran de las patas y me revolean a velocidad fuerte por arriba…

y me despierto así cuando me caigo acá…

como cayéndome del cielo

y el bolear-me de los pies acá en esta cama,

en mi mañana…

Él: si … déjate llevar… son momentos…

Ella: me pego cada sobresaltos cuando despierto?

Acá, acá sola tirada…

sin mis hijas…

Olvidar

Olvidar… suerte que me olvido de todo…

Hoy recorrí nuevamente lugares que hace tiempo no caminaba.

En San Isidro  durante cinco años hice la carrera de arte,  y hoy…  no pude entrar en un café.

Antes, mucho antes… me era un lugar al que estaba obligada a ir… todos los días.

Por sus calles me iba sintiendo una madre fatal, fetal?

Una mujer hambrienta,

Una deplorable fémina que no podía estar en cuatro lugares a la vez.

La exigencia, el dialogo feroz con que contaba hasta… hace poco, quedó allí, en esas calles..

Pasé hoy mismo por esquinas donde sus rincones tenían lágrimas mías, suspiros desesperados,

Entrecortadas lanzas que me propiciaba…

Estaba tan equivocada…

Tan equivocada… creía firmemente que tenía que esforzarme por ser alguien muchísimo mejor.

Tenía un odio tan fuerte, que podía sentirlo en los filos de las vidrieras…

Aún estaba allí.

Con estas sensaciones, ahora que aprendí un poco a no exigirme a ese nivel, no pude sentirme cómoda…

Solo registré el cambio, gran cambio que presencio desde hace…. Minutos.

Sin café donde poder dibujar… aun sabiendo lugares precisos para ver  cosas que me gustan, aun,  tuve que volver.

Retomé ese mismo camino…

Avenida Libertador, el colectivo…

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Recordé puntualmente lo linda que me era esa calle, sobre todo en una época del año, cuando los grandes árboles se poblaban de flores amarillas.

Recuerdo mi placer de ver las calles salpicadas de mi color preferido, junto al amargo presente que  lapidaba mi pecho… ante tanto dolor me gustaba la calle.

Era el suceso más hermoso que vivía en aquellos momentos.

Entiendo que también hay que soltar el recuerdo,

suerte que me suelo olvidar!!!